Con el propósito de hacer accesible la sensibilización hacia la cultura prehispánica local para el público en general, y crear una experiencia de redescubrimiento y valorización hacia nuestras raíces, se diseña el Museo de Sitio, Parque Ecológico y Centro Cultural de la 2-Campana.
El proceso de diseño se realiza a
partir del estudio, primordialmente de sus vinculaciones y sus características
funcionales, además de su concepto inspirado en la volumetría de las
plataformas del sitio; el resultado son los nueve volúmenes ortogonales,
situados alrededor de un patio central, cuyas alturas varían.
Cuenta con grandes plantas
libres, distintos patios, sala de conferencias, de proyecciones, de maqueta,
exposiciones temporales y permanentes, cafetería, plazoleta, vestíbulo y una
zona administrativa. Sus dimensionamientos buscan la lógica y el óptimo
funcionamiento, la forma nace de la organización de esas funciones y sus vinculaciones.
Los extensos jardines, los
taludes, los muros y las terrazas verdes, expresan la importancia de unir al
edificio con su contexto inmediato, que es de exuberante naturaleza, convirtiendo
al Museo en un flujo constante de jardín, controlado y creado por el ser
humano. No se presenta como un volumen autónomo sino un conjunto de volúmenes singulares relacionados mediante plazas y patios entre ellos.
de “solemnidad”, con robustos volúmenes de textura de concreto armado; con el
agua, el cristal, la vegetación, el concreto y el metal, con sus colores,
espacios libres y ventanales direccionados
hacia los puntos visuales más atractivos.
Se
cuidaron los elementos que conforman la fisonomía para lograr coherencia en el
conjunto; la vegetación, el diseño paisajista y el mobiliario urbano fueron
diseñados cada uno, tomando en cuenta los objetivos generales.
En
nuestro caso se decidió usar una vegetación que fuera originaria del lugar y
materiales sencillos, adecuados para soportar el clima. Los muros y terrazas
verdes expresan la importancia de unir al edificio con su contexto inmediato,
que es de exuberante naturaleza, convirtiendo al Museo en un flujo constante de
jardín, controlado y creado por el ser humano.








